Voy a ser totalmente sincera. De verdad que no tenía planeado en mi vida irme de Italia, y nunca me imaginé que un día mi casa sería otra y yo ya no era solo italiana.

Mi generación tuvo la suerte de conocer el mundo en su totalidad, yendo más allá de las simples barreras territoriales y culturales, conquistando la oportunidad de tener facil acceso a los demás países.

Bien, ahora te tengo que decir que tal vez la decisión de viajar y mudarse a otro país no se debe solo al deseo de conocer algo diferente, a menudo depende de las condiciones políticas y económicas del entorno en el que uno se encuentra.

Cuándo era una adolescente fantaseaba sobre donde habría vivido cuando sería adulta, y cómo soy una soñadora, me imaginaba por aquí y por allá. Sin embargo en casita con mamá y papá estaba muy bien como para decidir irme por mi cuenta.

Si quieres saber dónde crecí, visita este artículo.

Pasó el tiempo, y mis perspectivas cambiaron. Las condiciones en mi país cambiaron. No me sentía satisfecha con las oportunidades que se me ofrecían y considerando la falta de estímulos, empecé a considerar la idea de irme un tiempo.

Ahí es cuando por una serie de circunstancias conocí Alicante.

De donde eres - Alicante - Una Italiana en Alicante

Me enamoré de la ciudad, de su gente, de la buena vibra que se percibía en el aire. Me sentí muy cerca de la cultura local, y por primera vez me sentí plenamente a gusto en un lugar. No quiero que me malentendais. Me encanta mi país, mi pueblo, pero llegó un momento en que la sociedad en la que vivía me hacía sentir incomoda.

Lo que más me gustó fue el «bululú» de culturas que se mezclaban y convivían en equilibrio entre sí, con tanta facilidad.

La qué más me marcó fue la cultura venezolana. Su gente se sabe reír de todo, de lo bueno y de lo malo, de todo se hace un chiste, y siempre se encuentra una razón para sonreir y celebrar. ¿Celebrar qué? La vida.

Tanto me acerqué a esta forma de vivir, que hasta mi aprendizaje del español se encontró influenciado en su acento y vocabulario por la jerga latina.

Imaginaros: Una italiana viviendo en España, hablando venezolano. Una coña!!!

Y así como yo habrán muchos en todo el mundo.

Mi trabajo, de cara al público, me da la maravillosa oportunidad de conocer a gente de todo el mundo. Siempre me preguntan que de dónde soy. Siempre contesto preguntando yo que de dónde piensan que soy. ¿Las respuestas? De lo más variado. Argentina, Chilena, Española, Inglesa, Olandesa, y si que muchos me reconocen cómo Italiana.

Ahora bien, qué es lo que contesto a todo esto? Me siento del mundo. No puedo limitar mi sentido de pertenencia solo a mi país natal. Si que es predominante en mi forma de ser mi cultura de proveniencia, pero también me siento en parte española, alicantina, y en parte venezolana, y quizás un día me sentiré algo más.

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